Maíz transgénico cultivado en Uruguay puede ocasionar problemas de salud

Un estudio publicado en el International Journal of Biological Sciences revela que tres variedades de maíz genéticamente modificado producidas por la trasnacional Monsanto (MON810, MON863 y NK603) pueden ocasionar problemas de salud, sobre todo daños a los riñones y el hígado.

Cabe resaltar que una de esas variedades (MON 810) se cultiva en Uruguay desde 2004 y que otra (NK603) fue recientemente aprobada por el “Gabinete Nacional de Bioseguridad”, integrado por un conjunto de ministerios y autoridades incluyendo el Ministerio de Salud Pública.

Los resultados de la investigación fueron divulgados a principios de diciembre por el Comité Independiente para la Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen), con sede en Caen, Francia, una de las organizaciones que participó en el análisis.

De acuerdo al estudio (1), por primera vez se ha comprobado que los organismos genéticamente modificados (OGM) no son suficientemente sanos como para comercializarse.

El trabajo precisa que en el caso de los transgénicos analizados, se encontró que en animales y humanos, los riñones y el hígado “experimentaron problemas, pues son los principales órganos que reaccionan a la intoxicación química alimentaria”, indicó Gilles-Eric Séralini, experto de la Comisión para la Revaluación de la Biotecnología, organismo creado por la Unión Europea en 2008.

El estudio, realizado por expertos de las universidades Caen y Rouen, así como por investigadores del Criigen, se basó en datos que Monsanto dio a autoridades de salud europeas con el fin de lograr que le dieran luz verde para la comercialización, pero llegaron a conclusiones muy diferentes al aplicar nuevos cálculos estadísticos.

De acuerdo con información divulgada en la página de Internet Consumer Organics, Séralini considera que las autoridades de salud se basaron en una lectura de las conclusiones que presentó la empresa Monsanto, en lugar de llegar a unas propias derivadas del estudio de los datos.

Los investigadores obtuvieron la documentación completa luego de una decisión legal y plantean como “obvio que las pruebas de Monsanto –realizadas durante 90 días- no tienen la duración suficiente para poder aseverar si los OGM pueden causar enfermedades crónicas”. Por eso consideraron necesario que los estudios tuvieran una duración de al menos dos años.

Ante el riesgo que dichos granos transgénicos representan para la salud, los científicos demandaron una “prohibición firme” sobre su importación y cultivo. Se trata de los desarrollos MON810, MON863 y NK603, los cuales ya han sido “aprobados para el consumo humano y animal en la Unión Europea y en Estados Unidos”, indicó Séralini.

Científicos europeos promueven la prohibición de maíz transgénico mientras que Uruguay los autoriza y los propicia. ¿Será que las autorizaciones otorgadas en nuestro país están basadas en informes dado por la empresa?

 

(1) http://www.rapaluruguay.org/transgenicos/Prensa/SALUD-2009-A%20COMPARISON%20OF%20THE%20EFFECTS%20ON%20MAMMALIAN-1.pdf

Nota basada en: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/23/index.php?section=sociedad&article=033n1soc

RAPAL Uruguay
Enero 2010