Transgénicos made in Uruguay ¿A qué nos exponemos?

El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA, Las Brujas) a principios de este año, ha solicitado a la Comisión para la Gestión del Riesgo (CGR), organismo que depende del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP, (integrado además por los ministerios de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, de Economía y Finanzas, de Relaciones Exteriores, de Industria, Energía y Minería y de Salud Pública) la autorización para investigar sobre variedades adaptadas a nuestro país, se trata del tomate El Milongón y la papa Iporá.

Ambas investigaciones consisten en insertar un gen (denominado EFR) de una planta llamada Arabidopsis thailiana, originaria de Europa y Asía, para evaluar el comportamiento frente a patógenos que afectan el cultivo del tomate El Milongón y la papa Iporá en nuestro país.

La inserción del gen EFR permitiría tanto al tomate como a la papa a no ser agredido y resistir mejor el ataque de ciertos patógenos.

El proceso se daría por factores de elongación, entendiéndose ésta, como el crecimiento de la cadena naciente del ADN que permite a éste duplicarse, es decir, sintetizar una copia idéntica.

¿Que se sabe de este tipo de investigación?

Si bien la solicitud de autorización presentada en el CGR, es para ensayos de laboratorio, no con fines comerciales, en relación a la inocuidad alimentaria, se expresa que no existen ensayos sobre este aspecto. Tampoco se han identificados o descrito posibles efectos sobre el ambiente.

El hecho de no contar con información a nivel de impactos en la salud o ambientales, pone aún más en duda esta investigación, ya que estamos hablando de dos alimentos básicos para la población.

Ambos cultivos son producidos ampliamente en nuestro país. Y a su vez las variedades en cuestión, tomate El Milongón y papa Iporá son cultivadas tanto por productores familiares como por productores que producen a gran escala.

Muchas dudas y pocas certezas

¿Científicamente es bueno enfrentar a las poblaciones – papa y tomates en este caso- de patógenos con un gen? ¿Existe la posibilidad que las poblaciones de bacterias, encuentren la manera de vencer la acción de ese gen?

Estas transformaciones siempre encierran una incertidumbre y efectos que puede tener la inserción en el genoma de un individuo de una secuencia extraña. ¿Qué otras alteraciones secundarias pueden tener esos tomates o esas papas? ¿Qué efectos en el ambiente, como en la salud de las personas pueden causar estas manipulaciones genéticas? ¿Cuánto tiempo se tendrá que esperar para conocerlos?

Demasiadas preguntas sin respuesta y muchas dudas sobre la creación de dos cultivos transgénicos de la canasta básica.

La papa Iporá como el tomate El Milongón son cultivos muy bien adaptados a Uruguay, por lo tanto, creemos que sería prudente optar para el control de los patógenos en ambos cultivos, por un sistema de manejo integrado de plagas (MIP), estrategia que usa una gran variedad de métodos complementarios: físicos, mecánicos, químicos, biológicos, genéticos, legales y culturales para el control de plagas. Por supuesto que la alternativa de producción orgánica sería la más sana para la población, y la que brindaría mayores beneficios al país.

María Isabel Cárcamo
RAPAL Uruguay
Julio 2013