Los peligros del arroz transgénico

por Chee Yoke Heong - Revista del Tercer Mundo - Nº 160 - abril-junio 2005


El Año Mundial del Arroz terminó, pero el debate sobre el arroz transgénico parece intensificarse tras el descubrimiento de ese tipo de producto en China, sin la debida aprobación.

El reciente descubrimiento de arroz transgénico no aprobado para consumo humano en China, en la provincia de Hubei, por la organización ambientalista Greenpeace hizo realidad los peores temores de los críticos de la manipulación genética de alimentos sobre contaminación de la cadena alimentaria.
Tras recibir una advertencia, Greenpeace envió al lugar un equipo investigador, el cual encontró arroz transgénico en muestras de semillas de arroz y en arroz molido y sin moler, tomado de empresas semilleras, estaciones de extensión agrícola, agricultores, molineros, vendedores a granel y minoristas. En dos de las muestras se halló arroz Bt, que contiene un gen de la bacteria Bacillus thuringiensis para aumentar su resistencia al trepanador amarillo del tallo.
El gobierno chino no ha autorizado el arroz transgénico para plantación comercial, y hasta ahora sólo ha permitido pruebas de campo. Científicos de la Universidad de Agricultura de Huashong, en Wuhan, la capital provincial de Hubei, realizaron pruebas en gran escala, pero parece que el arroz transgénico ha estado en la cadena alimentaria de China en los últimos dos años.
En ningún lugar del mundo se cultiva arroz transgénico con fines comerciales, aunque una característica, la tolerancia al herbicida glufosinato, ha sido aprobada en Estados Unidos.

El arroz Bt podría causar reacciones alérgicas en humanos, según Greenpeace, que citó estudios según los cuales la proteína producida en ese arroz (llamado Cry1Ac) puede haber inducido respuestas alérgicas en ratones.

Centro de origen

El lanzamiento ilegal de arroz transgénico a la cadena alimentaria antes de su aprobación pone de relieve la debilidad del sistema regulatorio. Esto es causa de gran preocupación dado que China, el mayor productor y consumidor mundial de arroz, se encuentra bajo una enorme presión para lanzar al mercado arroz modificado genéticamente, a fin de aumentar su producción de granos y los ingresos de los agricultores. Con su sistema de supervisión regulatoria todavía débil, es dudoso que el país esté listo para lanzar arroz transgénico sin que éste invada variedades convencionales por polinización cruzada.
La seguridad del arroz transgénico para consumo humano aún no se ha determinado.
Lo que preocupa a algunos científicos y críticos sobre la introducción del arroz transgénico en Asia, que es el centro de origen del arroz, es el peligro de contaminación de variedades indígenas por otras transgénicas y el riesgo que esto implica para la seguridad alimentaria. La diversidad genética de los cultivos también es importante para la seguridad alimentaria. Si una enfermedad afectara al arroz en todo el mundo, las variedades tradicionales locales, actualmente abundantes, podrían ofrecer una alternativa resistente a la enfermedad. Sin embargo, si se introduce arroz transgénico, probablemente se mezcle con estas variedades, causando su reducción y quizá su extinción a largo plazo.
La contaminación por maíz transgénico en México es una señal de lo que podría ocurrir con el arroz en Asia. En 2001, se halló que variedades locales de maíz en México estaban contaminadas por maíz transgénico, aunque el país tenía prohibido su cultivo comercial. Así como México es centro del origen y la diversidad del maíz, Asia lo es con respecto al arroz.
Otros casos conocidos de contaminación incluyeron la admisión en marzo pasado por la firma de biotecnología Syngenta de que vendió equivocadamente cientos de toneladas de maíz transgénico no aprobado (por tanto ilegal) en Estados Unidos y otros países en los últimos cuatro años. Otro caso de contaminación transgénica en Estados Unidos en 2001 fue el del maíz Starlink, no aprobado para consumo humano, que entró en la cadena alimentaria. Numerosos alimentos que contenían ese maíz debieron retirarse del mercado, a un costo de mil millones de dólares.
Asia produce más de 90 por ciento del arroz mundial. Se estima que 140.000 variedades diferentes de arroz fueron creadas por pequeños agricultores asiáticos. Por lo tanto, es de gran importancia evitar la contaminación en la región para proteger la seguridad alimentaria y la diversidad de los cultivos.

Diferentes modificaciones

Los tipos de arroz transgénico que podrían estar disponibles para uso comercial a corto plazo son variedades tolerantes a los herbicidas, arroz Bt y arroz resistente a la roya bacteriana de la hoja. Otras variedades de arroz manipulado genéticamente en diversas fases de desarrollo incluyen el arroz biofortificado (con betacaroteno, hierro y cinc) y el arroz resistente a otras grandes pestes (como la tolva marrón), patógenos (roya bacteriana) y factores abióticos (sequía, salinidad, inundación). Los investigadores también están acumulando múltiples genes en el arroz, en un esfuerzo por hacerlo resistente a múltiples insectos y a enfermedades.
En muchas partes del mundo en desarrollo la deficiencia de vitamina A y hierro es un grave problema. La falta de estos nutrientes puede causar anemia, pérdida de visión o debilitamiento del sistema inmunológico, y es una de las causas de la alta mortalidad y morbilidad entre mujeres y niños en muchos países en desarrollo.
Los proponentes del “arroz dorado”, una variante transgénica biofortificada para producir betacaroteno o provitamina A, sostienen que ese arroz es la solución al extendido problema de la deficiencia de vitamina A en el mundo en desarrollo, y que podría salvar de la ceguera a millones de personas, en especial niños. Sin embargo, los críticos señalan que hay muchas alternativas más económicas para resolver el problema, dado que la vitamina A puede obtenerse de vegetales verdes y del arroz integral, ricos también en otras vitaminas y minerales esenciales.
Otras características del arroz transgénico también están bajo escrutinio. Muchas variedades de arroz en desarrollo otorgan resistencia a cierto tipo de pestes o agentes patógenos, sean éstos insectos, hierbas, hongos, virus o bacterias. Según Greenpeace, estas plagas pueden mutar y vencer esa resistencia creada artificialmente. Experiencias pasadas sobre control químico de organismos indican que insectos, hierbas y patógenos desarrollan tolerancia a variedades de arroz transgénico, señaló la organización ambientalista, que citó estudios. La pérdida de control resultante puede incrementar el uso de insecticidas, que es más dañino para el ambiente y la salud humana.
En base a la experiencia de Estados Unidos, los críticos creen que el uso de herbicidas probablemente aumentará, en lugar de disminuir, como sostienen los defensores del arroz transgénico. En los nueve años de cultivos comerciales transgénicos en Estados Unidos, el uso de herbicidas aumentó, aunque en los primeros años había caído. Las razones son variadas, pero la principal es que varias hierbas han desarrollado tolerancia a los herbicidas utilizados con cultivos resistentes a éstos. Por lo tanto, suena hueca la afirmación de que el uso de herbicidas caerá, los agricultores ahorrarán y el ambiente se beneficiará.

“Farmaarroz”

Algunos científicos y organizaciones plantearon su preocupación por la plantación de arroz genéticamente modificado para producir proteínas farmacéuticas. Sus preocupaciones incluyen las amenazas presentadas por estos cultivos para la seguridad alimentaria, el ambiente y la industria arrocera, en caso de que ocurra una contaminación.
Según la Unión de Científicos Preocupados, en Estados Unidos la supervisión federal de los cultivos transgénicos para producir medicamentos en sus semillas y hojas es insuficiente para prevenir la contaminación indeseada de cultivos transgénicos. Tales cultivos están siendo probados en campos experimentales de Central Valley, zona arrocera de California. Autoridades estaduales y federales ya debieron frenar intentos de producción comercial. Pero esto no impide a las empresas aumentar sus pruebas de campo en otros lugares.
La compañía biotecnológica Ventria Biosciences declaró en abril que su plan de cultivar arroz farmacéutico sigue vigente, aunque debió archivar su plan original de hacerlo en Missouri antes de mayo. La empresa enfrentó la oposición de agricultores y de una fábrica de cerveza preocupados por la contaminación. Actualmente busca sitios alternativos.
Otra preocupación de los críticos es que el lanzamiento del arroz transgénico dé paso a la dominación de ese cultivo por un pequeño número de grandes empresas semilleras y agrícolas como Monsanto, Bayer y Syngenta, los principales creadores de ese arroz. Según un estudio de la organización humanitaria ActionAid, desde 2001 se concedieron 250 patentes sobre arroz, 61 por ciento controladas por sólo seis empresas semilleras, tres de ellas las mayores fábricas de pesticidas del mundo. Se teme que, mediante patentes y acuerdos contractuales, las empresas semilleras traten de impedir a los agricultores compartir o ahorrar semillas, controlar qué herbicidas y pesticidas se utilizan e incluso reivindicar derechos de propiedad sobre la cosecha.
Los defensores de la biotecnología insisten en que el objetivo de los organismos transgénicos no es crear monopolios ni introducir nuevas técnicas agrícolas, sino tratar de mejorar la nutrición y la salud en los países en desarrollo. Sin embargo, los críticos señalan exitosas alternativas a la ingeniería genética que son menos costosas y polémicas que ésta. Por ejemplo, fitomejoradores del Instituto Internacional de Investigaciones del Arroz identificaron variedades arroceras en su colección de germoplasma que son naturalmente ricas en hierro. También hallaron que los granos aromáticos tienen en general mayor concentración de hierro y en algunos casos de cinc, en comparación con variedades no aromáticas. Al mismo tiempo, crearon en forma experimental y convencional nuevas variedades que podrían prosperar en suelos pobres y a bajas temperaturas, y hallaron que una variedad creada para tolerar el frío también era rica en hierro y cinc.
Dado el creciente cúmulo de pruebas sobre los peligros de los transgénicos, sumado a la incertidumbre sobre los beneficios del arroz genéticamente manipulado, existen razones para que agricultores y gobiernos de Asia y otras regiones arroceras del mundo sean muy cautelosos y continúen su búsqueda de alternativas menos costosas, más saludables y más seguras.

Chee Yoke Heong es investigadora de la Red del Tercer Mundo.