Escuelas
rurales contaminadas y en peligro de desaparición
Comunicado
de Prensa de RAPAL Uruguay - 15 mayo 2009
El día 15 de mayo es el Día
de la Educación Rural. Fecha establecida en el 1958, año
que se crea el Departamento de Educación Rural.
En el territorio uruguayo existen
1.140 escuelas rurales que atienden a alrededor de 20.000 alumnos. En
estas escuelas los niños pasan allí gran parte del día
y muchas veces tienen que viajar largas distancias para poder llegar
a la escuela y regresar a su casa. Esta situación en algunos
casos se debe a que escuelas que estaban cerca de sus casas se han cerrado
por falta de alumnos.
En las últimas décadas
se ha producido un despoblamiento de la campaña que ha dejado
como resultado un cierre de escuelas rurales en todo el país.
Es más, hasta se ha llegado al remate de escuelas rurales y en
el 2007 a pedido de Primaria, la Administración Nacional de Educación
Pública (ANEP) detuvo un proceso en el que 100 escuelas rurales
abandonadas iban a ser rematadas.
Un nuevo modelo de producción
Entre las múltiples razones
que explican este proceso de despoblamiento, una de las que ha cobrado
más fuerza en los últimos años es que las familias
se ven cercadas por el avance de los grandes monocultivos forestales
y agrícolas y la solución que encuentran es abandonar
el campo y mudarse al centro poblado más cercano.
La contradicción mayor que
el país enfrenta, es que gran parte de nuestra riqueza está
en el campo, pero que éste se vacía cada vez más.
Esta riqueza también está cada vez en menos manos. El
modelo de producción que se ha instalado en nuestro país
está dirigido a una producción industrial sin agricultores,
donde el productor y su familia se ven desplazados y rodeados, sin más
alternativa que migrar a la ciudad.
Las escuelas rurales, que deberían
ser un símbolo de desarrollo y transmisoras de conocimientos
sobre producción familiar y de protección de la biodiversidad,
cada vez se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad
y desamparo.
La contaminación
de las escuelas
A principios de diciembre del año
pasado, la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA)
del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca resolvió
prohibir la aplicación aérea de “productos fitosanitarios”
(léase agrotóxicos), en todo tipo de cultivo, a una distancia
inferior a 50 metros y las aplicaciones terrestres a una distancia inferior
a 30 metros del límite del predio de escuelas rurales. También
se “exhorta” en dicha Resolución, que las aplicaciones
tanto aéreas como terrestres de “productos fitosanitarios”
en cercanías de predios escolares, se efectúen en días
inhábiles o fuera del horario escolar. <!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]-->
De lo anterior se desprende que
hasta ese momento la contaminación de las escuelas estaba de
hecho permitida. Lamentablemente, la medida adoptada resultó
totalmente insuficiente y su aprobación motivó manifestaciones
de desacuerdo por parte de distintas entidades del estado y ONGs, que
cuestionaron las distancias irrisorias aprobadas por el MGAP (30 y 50
metros), argumentando que dichas distancias no aseguraban la protección
de contaminación por agrotóxicos a las escuelas rurales.
Si bien la resolución del
MGAP reconoce de hecho el peligro del uso de estos venenos en las cercanías
de las escuelas rurales, en realidad solo sirve para darle una herramienta
legal a las empresas agrícolas para proteger sus cultivos, y
está muy lejos de proteger a los niños y las maestras
de las escuelas rurales. Es fácil de entender que es imposible
que escuelas rurales cercadas por monocultivos agrícolas sembrados
a pocos centímetros de sus cercas, no sean contaminación
por aplicaciones de agrotóxicos a las distancias permitidas.
En el Día de la Educación
Rural
El cerco de las familias del campo
por parte de monocultivos agrícolas y forestales comenzó
hace años, pero ahora son los niños y las maestras quienes
están cercados y están siendo legalmente contaminados.
En el Día de la Educación
Rural, exhortamos a todas las autoridades competentes en la materia
(educación, salud, agricultura) a intervenir para lograr la modificación
de esta resolución, que legaliza la contaminación de niños
y maestras de escuelas rurales.
Sin embargo, es también importante
señalar que si bien esta resolución puede ser fácilmente
cambiada ampliando sustancialmente los metros de prohibición
de aplicaciones con agrotóxicos, nunca será suficiente
para impedir el éxodo de la población del campo. Lo único
que impedirá dicho éxodo será un cambio de modelo
productivo, que apueste a la producción agrícola familiar
y no a los monocultivos forestales y agrícolas.
La propia existencia de las escuelas
rurales está en cuestión. Un campo sin gente no tiene
escuelas.
Comunicado de Prensa de RAPAL Uruguay
- 15 mayo 2009