Carta abierta de la SAU luego de la movilización 4 de Junio de 2009

Esta carta fue elaborada en una reunión de todas las Regionales del país, que se realizó en la cede de la SAU después de la movilización del 4 de junio

Los apicultores nos movilizamos para defender:

- Nuestras fuentes de trabajo dignas y genuinas
- Nuestra independencia laboral
- El medio ambiente
- Las fuentes de alimentos inocuos
- La salud de los uruguayos

Estamos enfrentando cambios que afectan los esquemas de producción tradicionales y lo hacemos desarrollando nuevas estrategias productivas.

Algunas medidas son tomadas con el fin de mejorar la calidad e inocuidad de los productos finales, comercializables, de nuestra producción.

Otras son tomadas para adaptarnos a los cambios que la actividad humana produce en el mundo en condiciones generales como el clima.

Pero fundamentalmente estamos luchando por sensibilizar a nuestra población y a las autoridades nacionales de un conjunto de cambios negativos que dependen de exclusivamente de la voluntad de los uruguayos en ejercicio de su soberanía.

Reafirmamos que los apicultores somos trabajadores agropecuarios organizados.

Consideramos a los demás productores agropecuarios que desarrollan su actividad con responsabilidad nuestros compañeros y llevamos adelante nuestra actividad en su mayor parte en campos que nos son cedidos por estos en un intercambio fructífero de beneficios, no sólo para los directamente involucrados, sino para la sociedad uruguaya toda. Ninguno de los problemas que los afectan nos son ajenos así como sabemos de su respaldo a nuestro sector así como nosotros integramos y respaldamos sus organizaciones.

Consideramos a nuestros medios académicos y científicos como aliados insustituibles en los que basar inteligentemente el desarrollo de la apicultura nacional y el sortear los problemas que coyunturalmente la aquejan así como lograr el compatibilizar los esquemas productivos para que ninguno rubro perjudique a otro.

Instrumentaremos las medidas necesarias para luchar por la unión de todos y especialmente contra las políticas que tiendan a crear enfrentamientos entre los actores mencionados en el entendido de que perseguimos todos honestamente el bien común.

Estamos sufriendo:

Pérdida del acceso a los campos debido a:

Extranjerización masiva de la tierra.

Concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos.

Los nuevos propietarios (la mayoría extranjeros que no viven en sus predios) a pesar de recibir beneficios tributarios, niegan el acceso de colmenas a sus campos.

El Estado que no cumple ni implementa medidas que ya están legisladas como que se cumpla el Artículo 8º de la Ley 17.115 de 1999.

El Estado que no controla la aplicación y cumplimiento de normativas vigentes permitiendo la violación flagrante de las mismas.

Deterioro del medio ambiente por la aplicación de esquemas productivos agrícolas que se llevan adelante ante la pasividad de las autoridades competentes que saben perfectamente y en detalle el enorme daño causado y conocen alternativas para que la producción agrícola prospere obviando estos desastres.

Ejemplos de esto son:

El acceso de colmenas a los predios forestales se logra sólo si se paga en dólares por cada colmena.

Se ha permitido la expansión incontrolada y explosiva de cultivos cuyo manejo ha implicado el uso indiscriminado y muchas veces fuera de la ley de insecticidas y herbicidas, que en las últimas 2 zafras han matado y diezmado millares de colonias de abejas, dejando sin fuentes de trabajo a decenas de familias.

Se ha autorizado el uso de insecticidas altamente tóxicos, que no sólo matan insectos, también matan peces, aves y mamíferos, sin hacer ninguna evaluación del impacto ambiental, ni controlar de que se usen adecuadamente. En realidad, no hace falta ningún estudio complejo y de alto costo para conocer los efectos tóxicos sobre las especies de animales que no son el blanco del insecticida: cualquier lugareño donde se aplique un insecticida por aspersión le va a decir la mortandad de animales que se produce en la región.

Se ha autorizado el uso de insecticidas de alta residualidad, por ejemplo, no puede haber abejas en un radio de 4 Km. desde el sitio de aplicación de fipronil durante 1 mes. Este insecticida genera, al desintegrarse sustancias que mantienen su toxicidad hasta 1 año, en los suelos y aguas que las contienen.

Se han desarrollado cultivos que demandan frecuentes aplicaciones de herbicidas (por ejemplo, glifosato). Estos herbicidas no sólo han eliminado la floración silvestre dentro de los cultivos, sino que además los han aplicado fuera de los cultivos, en la orilla de los caminos comunitarios, dejando sin áreas de refugio para las abejas y eliminando drásticamente la biodiversidad vegetal. Diezmando nuestra fauna autóctona por desaparición de su ambiente.

No se ha controlado como corresponde el uso de las tierras, por lo que se las ha trabajado en régimen de monocultivos, sin las rotaciones que retardan la erosión de los suelos.

Pérdida del colmenar del país y sus consecuencias:

Desde Julio de 2007 a Agosto de 2008, los apicultores hemos perdido 16% de las colmenas: 81.000 (desde 514.000 a 433.000). Entre las causas se encuentran: aumento en los costos de producción, mortandades por agrotóxicos, expulsión de los apicultores de los campos, pérdida de las fuentes de alimento para las abejas, factores climáticos.

La pérdida de 81.000 colmenas significó la pérdida de 160 fuentes de trabajo familiar más fuentes de trabajo accesorias (proveedores de insumos, etc.).

La pérdida de 81.000 colmenas significó una pérdida del potencial productivo de unos 2.4000.000 kg de miel (unos 5 millones de dólares).

La pérdida de 81.000 colmenas significó la pérdida de unas 200 canastas básicas familiares.

Pérdida de la biodiversidad vegetal por falta de polinización cruzada y rotura de las cadenas alimenticias, que acelerarán la extinción de cientos de especies animales y vegetales.

La pérdida del potencial polinizador determina menores cosechas de frutos y semillas, menos forraje para los ganados de carne y leche.

Las abejas, único insecto manejado y controlado por el hombre se ha constituido hoy más que nunca en "guardián del medio ambiente" sin dejar de aportar a la comunidad los incontables beneficios tradicionales.

Los apicultores……

Exigimos que se prohíba definitivamente el uso de sustancias que deterioran significativamente el medio ambiente, que ponen en riesgo la salud humana, que destruyen en forma abusiva las fuentes de trabajo familiar y que ponen en riesgo la exportación de los productos de las colmenas.

Que el MGAP autorice la comercialización de agrotóxicos previa consulta con MSP, MVOTMA, apicultores y demás pobladores que recibirán el impacto de estas sustancias.

Que el Estado controle la importación, venta y uso de agrotóxicos.

Que el Estado controle e impida la deforestación masiva de nuestros montes naturales.

Que el estado controle las causas e impida el deterioro de los suelos.

Que el Estado controle las causas e impida la pérdida de la biodiversidad.

Que el Estado defienda con medidas concretas, aplicables y eficientes la soberanía nacional en los aspectos de la producción de alimentos, el medio ambiente y el trabajo agrícola.

Que las autoridades tengan en cuenta la opinión de los productores apícolas organizados y que esto se vea reflejado en la aplicación práctica de medidas consensuadas que efectivamente comiencen a revertir los daños ocasionados al sector y a la sociedad uruguaya toda.

Que las autoridades cambien la actitud mantenida hasta el momento en que los organismos burocráticos estatales terminan aplicando decisiones y estrategias que en definitiva no contemplan la opinión de los ciudadanos trabajadores directamente involucrados en las actividades perjudicando al conjunto de la sociedad.

Que las autoridades defiendan y promocionen la actividad apícola por todos los medios a su alcance disponiendo los recursos necesarios, tomando en cuenta la opinión de los productores organizados y que esto se vea reflejado en la práctica aplicando un plan de recuperación de la apicultura con firme compromiso del estado.

Que el Estado disponga recursos para compensar a aquellos productores que han sido afectados por la aplicación de medidas emanadas desde sus autoridades.

Consideramos que la tierra tendrá propietarios, pero el medio ambiente es de todos.
El hombre pertenece a la tierra por lo tanto su uso es para la vida.
La forma de producción no puede ir contra el medio ambiente.

No debemos dejarnos confundir, el cambio climático y sus consecuencias sobre nuestro país, colaboro en poner de manifiesto la gravedad del deterioro del medio ambiente, pero no es la causa primaria ni única y la responsabilidad histórica de actuar sobre estas otras es sólo de los uruguayos.

Denunciamos que está en grave riesgo el "Colmenar Uruguayo"

Si no se corrigen los desencadenantes, la apicultura esta condenada a retraerse y desaparecer a más largo plazo.

Persistirán los apicultores con más recursos, pero por poco tiempo más.

Los apicultores y sus hijos están siendo expulsados de la actividad laboral agrícola y desplazados terminan desempleados o empleados fuera o dentro de la apicultura en el mejor de los casos.
Los uruguayos estamos perdiendo millones de dólares que ingresan al país por esta actividad netamente exportadora y que no tiene techo para la colocación de su producción y su desarrollo.
La apicultura está perdiendo la mejor garantía de viabilidad: Las abejas.

Destacamos que los daños siguen produciéndose y que son, cada día que pasa, más graves en sus consecuencias. Las actividades agrícolas con ciclo anual productivo no saben, no esperan ni se adaptan a los tiempos de los hombres.

Estamos afrontando una coyuntura histórica pero tenemos todos los medios necesarios para enfrentarla con responsabilidad entre todos.