Contaminar el agua también es privatizarla
Día Mundial del Agua - 22 de Marzo de 2009

En Uruguay, el pueblo dijo NO a la privatización del agua. Generalmente se entiende por ello que la distribución del agua potable a la población debe ser un servicio brindado por el Estado que no puede quedar en manos de privados. Sin embargo, es posible hablar de privatización por contaminación. Cuando individuos o empresas contaminan el agua, se apropian de hecho de un bien común, al imposibilitar que los demás la podamos usar.

En el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra el próximo 22 de Marzo, la UNESCO llama la atención respecto a los recursos hídricos como elementos que cruzan fronteras y nos unen. En ese sentido sostiene:

“En el mundo hay suficiente agua dulce para satisfacer las necesidades de todos, sin embargo los recursos hídricos no están equitativamente distribuidos y, a menudo, no son gestionados de manera adecuada. En algunas zonas, la disponibilidad de agua dulce de buena calidad se ha reducido significativamente debido a la contaminación producida por los desechos generados por los humanos, la industria y la agricultura.”

El concepto que maneja la UNESCO a escala global es aplicable a nuestro país. La contaminación a la que están expuestos los recursos hídricos en distintas partes de nuestro territorio nos unen a todos y cada uno de los uruguayos.

En ocasión de este día, RAP-AL Uruguay propone reflexionar a propósito de la contaminación producida por los agrotóxicos utilizados en la agricultura.

El agua que día a día consumimos o utilizamos para cocinar, bañarnos o limpiar, proviene de cursos de agua a lo largo y ancho del país. El modelo agrícola imperante provoca, entre otras cosas, que una carga de miles y miles de toneladas de sustancias tóxicas sea esparcida año a año por todo el territorio. Una parte, lamentablemente incierta, de esa descarga de venenos llega finalmente a todos nosotros en el agua consumimos.

Solamente dos ejemplos

Se ha estimado la dosis letal de glifosato para seres humanos en 624 mg/Kg (1). Esto significa que 43 gramos de glifosato son suficientes para causar la muerte de una persona de 70 Kgs.

Los Organofosforados y carbamatos, como el clorpirifós, el malatión o el carbofurán, tienen dosis letales menores a 500 mg/kg, lo que implica que de acuerdo a las formulaciones comerciales, unos 20 ml resulten mortales para un individuo (2). Algo más de una cucharada sopera de clorpirifós basta para provocar la muerte de una persona.

El año pasado entraron al país más de 5.000 toneladas de principio activo glifosato y 800.500 litros de formulados a base de clorpirifós (3).

La cantidad de glifosato introducida fue suficiente para causar la muerte de 120 millones de personas. Con el clorpirifós importado se podría haber provocado la muerte de 40 millones de personas más.

Estos son solamente dos ejemplos. Al Uruguay se importan más de 50 insecticidas y más de 60 herbicidas diferentes, algunos de los cuales son mucho más tóxicos que los ejemplos anteriores. Obviamente, nadie bebe directamente estos agrotóxicos, pero todos ellos son esparcidos en el medio ambiente en que vivimos. Y no caben dudas de que en cierto grado, aunque lamentablemente también incierto, llegan hasta nosotros, por ejemplo, a través de la canilla.

¿Quién cuida el agua?

En Uruguay, el Ministerio de Ganadería Agricultura y pesca resolvió el año pasado prohibir las fumigaciones aéreas de agrotóxicos a una distancia inferior a 30 metros de corrientes naturales de agua (ríos, arroyos y cañadas) o de fuentes superficiales (lagos, lagunas, represas y tajamares) (4). Anteriormente a la emisión de esta resolución, directamente no existían restricciones de ningún tipo que protegiesen los cursos de agua de las fumigaciones aéreas. Por lo tanto es positivo que al menos se establezcan distancias mínimas a respetar. Pero pequeñas dosis de sentido común bastarían para calificar las distancias establecidas como absolutamente insuficientes.

Lamentablemente nadie está en condiciones de asegurar que nuestros cursos de agua están libres de contaminación por agrotóxicos. En el documento “Norma interna de calidad de agua potable” de la Administración de las Obras Sanitarias del Estado (OSE), fechado en diciembre 2006, se establecen los niveles máximos permitidos en el agua para consumo humano de una larga lista de posibles contaminantes (5). En ese documento el clorpirifós ni siquiera aparece.

Por un agua de todos, por un agua sana

Nos sumamos al "Bebamos agua de la canilla" propuesto por la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida. Para que el agua de Uruguay sea realmente de todos, debe estar libre de residuos de agrotóxicos.

RAP-AL Uruguay
20 de marzo de 2009

Referencias:

1 - Las fumigaciones del Plan Colombia, Elsa Nivia, Rapalmira, RAP-AL Colombia. Disponible en:
http://www.mamacoca.org/Dosis_maxima_de_glifosato_jan_2008/_es/Docs_FSC/fumigacion_Colombia.ppt
2 - Intoxicación por plaguicidas anticolinesterásicos - Prof. Adj. Dr. Darío Pose Román
Departamento de Toxicología Facultad de Medicina, Uruguay, Mayo 2008. Disponible en: http://www.cti.hc.edu.uy/Principal/Educacion/Postgrados/nutricion2008/Organofosforados-Carbamatos.pdf
3 - Estadísticas de importación de fitosanitarios. DGSA – MGAP. Disponibles en: http://www.mgap.gub.uy/DGSSAA/index.htm
4 - Resolución ministerial sobre aplicación de productos fitosanitarios en las inmediaciones de corrientes de agua - Febrero 2008. Disponible en: http://webs.chasque.net/~rapaluy1/agrotoxicos/Uruguay/Resolucion_Fuentes_de_Agua.pdf
5 - Disponible en: http://www.ose.com.uy/descargas/Clientes/Reglamentos/nicap.PDF