Salud, derechos
humanos y cultivos transgénicos
Entre las condiciones
más importantes para la salud es el derecho a la alimentación
y a una nutrición adecuada. El Consejo de los Pueblos para la
Salud hace un llamado a los gobiernos a implementar políticas
agrícolas que satisfagan las necesidades de la gente y no las
demandas del mercado, de manera que garanticen la seguridad alimentaria
y el acceso equitativo a los alimentos. Los cultivos transgénicos
no garantizan ni la seguridad alimentaria ni el acceso equitativo a
la comida
En 1978 los gobiernos del mundo reunidos bajo la tutela de la Organización
Mundial de la Salud firmaron la Declaración de Alma Ata prometiendo
Salud para todos hasta el 2000. Pero esta promesa nunca fue tomada en
serio y fue postergada en las discusiones posteriores sobre políticas
de salud.
En Diciembre de 2000, 1453 delegados de 75 países representando
a los movimientos sociales y otras organizaciones no gubernamentales
de todo el mundo se reunieron en Savar, Bangladesh para la primera Asamblea
Mundial por la Salud de los Pueblos para reiterar la misión de
Salud para Todos, declarando a la salud como un derecho humano básico,
incluyendo las condiciones ambientales, sociales y económicas
que garanticen la salud. La Asamblea documentó los impactos adversos
de los Programas de Ajuste Estructural PAE sobre la salud de las personas
y condenaron a las instituciones financieras internacionales, el Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial
del Comercio, por impulsar los PAE, a los gobiernos por imponer sus
políticas sobre los pueblos y a las corporaciones transnacionales
por anteponer el lucro por encima de la gente .
El objetivo de los PAE es ayudar a las naciones pobres endeudadas a
restaurar su balance de pagos, reducir la inflación y crear las
condiciones para un crecimiento sustentable. Las medidas típicas
incluyen devaluación de las monedas locales, recorte de gastos
en el sector público, privatización de los servicios públicos,
eliminación de subsidios y liberalización comercial (eliminación
de barreras al comercio, finanzas y consecución ). En la práctica,
los PAE han privado a la gente pobre de atención primaria de
la salud, educación y otros servicios esenciales y han dejado
en los países pobres el camino abierto a la explotación
económica, especialmente a través de las corporaciones
transnacionales, establecidas en los países ricos en el Norte
y operando en el Sur, las cuales apenas han respetado la salud humana
o el medio ambiente. Como resultado, la salud de los pueblos ha empeorado
a medida que el medio ambiente ha sido destruido aceleradamente y los
países pobres se han empobrecido y se han endeudado más.
La Asamblea por la Salud de los Pueblos se reunió por segunda
vez en julio de este año en Cuenca, Ecuador, cuando la Salud
para todos parece ser más remota que en el 2000. Sin embargo,
1300 delegados de 80 países vinieron a reafirmar la visión
de Alma Ata en medio del deterioro de las condiciones de salud de la
mayoría de la población mundial, el cual es producto inequívocamente
de las políticas neoliberales que transfieren las riquezas del
Sur al Norte, de los pobres a los ricos y del sector público
al privado.
Los delegados unánimemente se opusieron a firmar los Tratados
de Libre Comercio impuestos por el gobierno de los Estados Unidos y
las instituciones financieras internacionales los cuales solo empeorarán
la salud de la gente.
Al ser invitada para hablar sobre los Organismos Genéticamente
Modificado (OGM), expliqué a la Asamblea el por qué los
alimentos transgénicos son inseguros . La modificación
genética va en contra de la esencia de la nueva ciencia genética.
También hablé sobre todas las mentiras y medias verdades
afirmadas por algunos científicos que dicen que la modificación
genética es perfectamente segura y precisa; y que ésta
hace ambientalmente amigables a los cultivos transgénicos al
mejorar la producción, reducir el uso de pesticidas, mejorar
la nutrición, etc.
Entre las condiciones más importantes para la salud es el derecho
a la alimentación y a una nutrición adecuada. El Consejo
de los Pueblos para la Salud hace un llamado a los gobiernos a implementar
políticas agrícolas que satisfagan las necesidades de
la gente y no las demandas del mercado, de manera que garanticen la
seguridad alimentaria y el acceso equitativo a los alimentos. Los cultivos
transgénicos no garantizan ni la seguridad alimentaria ni el
acceso equitativo a la comida. De hecho los cultivos transgénicos
usurpan el derecho de la gente a los alimentos al imponer pago por licencias
sobre semillas patentadas, y al evitar que los campesinos guarden e
intercambien las semillas, una práctica desarrollada por miles
de años. Los cultivos transgénicos son monocultivos industriales,
lo que es todavía peor . Ellos son genéticamente más
uniformes que los monocultivos convencionales y por lo tanto, sin más
propensos a plagas y enfermedades. Dependen más de insumos externos,
particularmente pesticidas, y según los últimos informes
de agricultores de todo el mundo, los cultivos transgénicos requieren
más agua y son menos tolerantes a las sequías.
Los delegados estaban en lo correcto al creer que los Tratados de Libre
comercio significarán importaciones forzosas de semillas y alimentos
transgénicos a América Latina, especialmente como ayuda
alimentaria. Las exportaciones agrícolas estadounidenses están
valoradas en más de US$ 50 000 millones de dólares al
año y el rechazo de alimentos GM en todo el mundo está
golpeando sus exportaciones.
Guerra entre los derechos mundiales a la alimentación y los cultivos
GM
Una guerra contra los derechos a la alimentación ha sido desencadenada
por las grandes agroempresas de cultivos GM, apoyadas por EEUU y los
gobiernos simpatizantes de este país (incluyendo la administración
de Blair), en contra del resto del mundo; y está tomando espacio
en todos los niveles desde el ámbito internacional hasta las
comunidades locales.
El gobierno norteamericano ha demandado a la Unión Europea (UE)
en la Organización Mundial del Comercio (OMC) por restringir
la importación de OGM, y quiere que la OMC se sobreponga al Protocolo
de Bioseguridad de Cartagena, el cual otorga a los estados el derecho
a regular y rechazar los OGM, para presionar la entrada de transgénicos
en nombre del libre comercio. La Comisión Europea respondió
a la OMC instando a los países europeos a levantar sus restricciones
a los OGM. Pero los estados miembros de la UE se han mantenido firmes
con una clara mayoría que votó en junio a favor de mantener
las restricciones nacionales existentes.
La administración estadounidense está promocionando los
OGM a través de canales oficiales como no oficiales. En julio
el Primer Ministro Hindú Manmohan Singh anunció una segunda
generación de colaboración entre EEUU y la India en materia
agrícola. Esto fue después de que el algodón Bt
de Monsanto fracasó, tal como fue reportado por científicos
independientes y del gobierno. La subsidiaria hindú Monsanto
(Mahyco) promocionó con bombos y platillos las semillas del algodón
transgénico.
Los cultivos transgénicos también son promocionados agresivamente
en África. A inicios de julio un equipo de científicos
alimentarios internacionales afirmó que las trabas regulatorias
están evitando que los campesinos africanos se beneficien de
los alimentos transgénicos, pero a pesar de esto los agricultores
están adoptando esta tecnología rápidamente. El
vocero de este equipo, Joel Cohen del Instituto Internacional para la
Investigación de Políticas Alimentarias, trabajaba anteriormente
para USAID y colaboró con Monsanto y así financiar a Florence
Wambugu para que lidere el proyecto de la papa dulce transgénica
en Kenia, logrando enorme interés por los cultivos transgénicos,
a pesar de que el proyecto demostró ser luego un gran fracaso
a un costo de millones de dólares. Florence Wambugu es nombrada
regularmente en las revistas científicas más prestigiosas
incluyendo Nature como una de las científicas que habla en representación
de África y a favor de los cultivos transgénicos, a pesar
de haber sido cuestionada por colegas científicos africanos en
varias ocasiones.
Mientras tanto, la Fundación Bill y Melinda Gates entregó
US$ 3.3 millones de dólares al Centro de Ciencia Vegetal Donald
Danforth, respaldado por Monsanto, en Ohio para producir yuca transgénica;
y US$16.9 millones al consorcio africano Wambugu para modificar genéticamente
al sorgo, también a través de una compañía
estadounidense, Pioner Hi-Bred, un subsidiaria de DuPont establecida
en Des Moines, Iowa.
Dentro de Estados Unidos, se han aprobado medidas represivas en al menos
10 estados para bloquear a las comunidades locales y regiones en su
intento de declararse libres de transgénicos. Éstas han
sido identificadas como organizaciones de base que se han levantado
en contra de los cultivos transgénicos y que han ido ganando
aceptación en el último año.
Un mundo
sustentable es posible
El Dr. Tewolde Berhan Gebre Egziabher, Ministro del Ambiente de Etiopía,
apoyó la primera acción pública en contra de los
OGM comerciales en Alemania con la siguiente declaración :
Los gobiernos mal informados y los funcionarios corruptos en todo el
mundo son el principal obstáculo para discutir objetivamente
los verdaderos problemas del abastecimiento mundial de alimentos. Las
fuerzas demoledoras del libre mercado, que en la era de la globalización
están tomando un aspecto cínico e inhumano, privan a los
más pobres de los pobres de cualquier intento por sobrevivir.
Alan Simpson, miembro del Parlamento Británico, declaró
de manera similar en Londres en nuestra Conferencia Internacional para
un Mundo Sustentable que la irreverencia, la rebeldía y la violación
de las normas son necesarias para tomar conciencia sobre la profundización
de la inseguridad alimentaria, del acceso al agua y a la energía.
La adopción de transgénicos, en un contexto en el que
el petróleo y el agua se están agotando y el calentamiento
global y los monocultivos industriales dan señales de colapsar,
es un crimen contra la humanidad y nuestro planeta, especialmente cuando
tenemos el conocimiento a nuestra disposición de construir un
mundo verdaderamente sustentable y equitativo.
Mae Wan
Ho
Fuente: I-SIS
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/19051
26 de septiembre 2005